viernes, 25 de junio de 2010

Entretanto

Tengo ganas de salir de esta habitación y abrazarte.
Y seguir haciéndolo hasta que se nos moje la piel con esta lluvia de verano.
Tengo ganas de gritar y soñarte hasta en el atasco de por las mañanas.
También querría poder recordar cada primer descubrimiento que hice en ti.
Tengo ganas de ser lo feliz que quiero ser.
Tengo ganas de volver a empezar a entenderme.
Y de que se vaya el invierno de mis días.
Y tu sol acabe por imponerse entre mis nubes.

Sé que un día de estos... dejará de llover.

Ginie.

miércoles, 16 de junio de 2010

Hablemos de nada.

Hablemos de nada.
De cómo (no) vas a echarme de menos.
De cuántas llamadas (no) voy a hacerte.
De las miradas que (no) van a llegar a tiempo.
Del (no) silencio.
De cómo tú y yo (no) tiramos la vida ( y también lo que no es la vida) por la borda.
De los (no) sueños.
Del (no) futuro.
Del (no) presente.
Para esto,
mejor (no) hablar...

Ginie

jueves, 10 de junio de 2010

Repetición

Todo vuelve.

Los boomerangs.
La suerte.
La niñez.
La tristeza.
La decepción.
El tabaco.
La telebasura.
Los propósitos.
El ruido.
Las prohibiciones.
Las pruebas.
Y, cómo no,
también vuelven mis lágrimas.

Joder, éstas iban a ser las últimas.

Y eso que no me gusta repetir.

Ginie

sábado, 22 de mayo de 2010

Caída

Y es que era inevitable.
Me iba a dejar engañar.
Estaba visto.
Pero los engaños no duran,
mas que el peso de las palabras que los tejieron.
Y tu engaño lleva tantas palabras...
Se derrumba ante mí.
Y yo, triste, me deleito en su caída.


Siempre supe que lo mío eras tú.
A pesar de que duela.
A pesar de que engañe.

Ginie

jueves, 20 de mayo de 2010

El tiempo

Los días, los meses, los años...
Y, sin quererlo, me alejé definitivamente de ti.
No sabía que pasaría tanto tiempo después de aquella última vez,
donde nuestras miradas pisaron terreno vedado
y nuestras verdades callaron los últimos odios.
Y, a decir verdad, el tiempo lo ha curado todo.
Qué lástima.
También curó lo bueno.
Ginie

sábado, 8 de mayo de 2010

Lo que me vales.

Está claro que cada vez sale más caro sacarte una sonrisa.
Al principio bastaba con un te quiero y un par de miradas.
Luego le añadiste el I.V.A a nuestros momentos.
Y, al final, tuve que invertir todo mi capital en bolsa.




Cómo me gusta arruinarme por ti...




Ginie.




sábado, 1 de mayo de 2010

Revelations

Este miedo en el pecho...
No sé cuánto durará. No sé cómo vino.
En qué momento decidió instalarse en las contraventanas de mi corazón...
Cúando logró ganarle el eterno pulso a mi risa.
Es que no entiendo cómo ha podido pasarme esto a mí.
No logro alcanzar a comprender cómo ha podido engañarme tan vilmente.
Me creí todos sus cuentos y sus promesas.
Absolutamente todo lo que me dijo.
Y aquí estoy ahora, sin solución.
Sin remedio.
Sin cura.
Sin valor.

Soy una muerta de miedo.

Ginie