"El orgullo es el complemento de la ignorancia."
Bernard Le Bovier Fontenelle
sábado, 30 de mayo de 2009
domingo, 24 de mayo de 2009
Antes del atardecer (Before sunset)
jueves, 21 de mayo de 2009
Epílogo
Antes de su final inmerecido
Luz abrió por última vez sus ojos
y su mirada fue una despedida
nunca podré olvidar
esos ojos tan míos
resumiendo una vida
dando un amor postrero
más o menos consciente
del temblor de mis manos
de ahora en adelante
aunque comparta el tiempo con cercanos
con los míos de siempre
y pregunte y responda y hasta ría
mi alma estará sola en su guarida
con su resignación involuntaria
rodeada de memorias imborrables
e insomnios invadidos de tristeza
y así una noche llegaré en silencio
al borde de mi último destino.
Mario Benedetti (Canciones del que no canta)
Luz abrió por última vez sus ojos
y su mirada fue una despedida
nunca podré olvidar
esos ojos tan míos
resumiendo una vida
dando un amor postrero
más o menos consciente
del temblor de mis manos
de ahora en adelante
aunque comparta el tiempo con cercanos
con los míos de siempre
y pregunte y responda y hasta ría
mi alma estará sola en su guarida
con su resignación involuntaria
rodeada de memorias imborrables
e insomnios invadidos de tristeza
y así una noche llegaré en silencio
al borde de mi último destino.
Mario Benedetti (Canciones del que no canta)
lunes, 18 de mayo de 2009
Muerte de Mario Benedetti.
Quizá, una de las cosas que ha marcado mi vida, ha sido el sentirme "incomprendida", el sentir que debía librar una lucha encarnizada contra el prójimo, para que supiera cómo me sentía, para que comprendiera todo lo que yo quería mostrarle... mis deseos, mis miedos, mis ilusiones... Alguien me dijo una vez que no consistía en que los demás entendiesen lo que tú querías decirles, sino que consistía en lo bonito de decirlo. Él me dijo:
- Vamos a ver Virginia, si un señor alemán se cruza un día contigo y te dice algo así como: ¡Qué chica más bonita, que ojos tan preciosos tienes! ¿Sólo porque lo diga en alemán y por ello tú no le entiendas, pierde su significado?
Entonces, después de un tiempo entendí, que a veces debemos conformarnos sólo con intentar que los demás sientan tal cual lo hace uno mismo, con dejarles la fábula para que algún día ellos mismos sean capaces de entenderlo y sacar la moraleja que se esconde y que lleva la gotita de néctar que esconden casi todas las flores.
Benedetti, ha sido y será el autor de poemas que más me ha enseñado en los últimos años de mi vida, con él he llorado, he reído, he soñado y sentido la melancolía y la soledad más cercanas; pero si algo debo destacar por encima de todo esto, es que gracias a su poesía he sentido por única vez que alguien me compredía, que alguien sentía casi igual que yo. Que por fin no estaba sola.
PASAJEROS
Somos pasajeros de la vida
pero como bien dijo el sabio Pessoa
"viven en nosotros innumerables otros"
por eso compartimos el mismo tren
igual destino / paisajes inmutables
tenemos algo de nuevo / muchísimo de viejo
vamos de cosa en cosa / descubriéndolas
de realidad en realidad / sabiéndolas irreales
todas pasan por la conciencia como si fuera un filtro
o una pobre accidental demora
tratamos de perdonarnos
pero el entusiasmo no nos entusiasma
de esta vida somos pasajeros
o quizá la vida es pasajera nuestra
digamos un intercambio bajo la lluvia
o bajo los relámpagos estériles
hay miles de ojos que nos siguen
miles de oídos que nos escuchan
hay buenos tangos con su mansedumbre
jazz con su escándalo de baterías
qué vamos a hacer / somos pasajeros
de una vida que pasa y no perdona
pero seremos nada / sólo eso
cuando esta vida que ahora pasa
ya no pase.
Hasta pronto...
- Vamos a ver Virginia, si un señor alemán se cruza un día contigo y te dice algo así como: ¡Qué chica más bonita, que ojos tan preciosos tienes! ¿Sólo porque lo diga en alemán y por ello tú no le entiendas, pierde su significado?
Entonces, después de un tiempo entendí, que a veces debemos conformarnos sólo con intentar que los demás sientan tal cual lo hace uno mismo, con dejarles la fábula para que algún día ellos mismos sean capaces de entenderlo y sacar la moraleja que se esconde y que lleva la gotita de néctar que esconden casi todas las flores.
Benedetti, ha sido y será el autor de poemas que más me ha enseñado en los últimos años de mi vida, con él he llorado, he reído, he soñado y sentido la melancolía y la soledad más cercanas; pero si algo debo destacar por encima de todo esto, es que gracias a su poesía he sentido por única vez que alguien me compredía, que alguien sentía casi igual que yo. Que por fin no estaba sola.
PASAJEROS
Somos pasajeros de la vida
pero como bien dijo el sabio Pessoa
"viven en nosotros innumerables otros"
por eso compartimos el mismo tren
igual destino / paisajes inmutables
tenemos algo de nuevo / muchísimo de viejo
vamos de cosa en cosa / descubriéndolas
de realidad en realidad / sabiéndolas irreales
todas pasan por la conciencia como si fuera un filtro
o una pobre accidental demora
tratamos de perdonarnos
pero el entusiasmo no nos entusiasma
de esta vida somos pasajeros
o quizá la vida es pasajera nuestra
digamos un intercambio bajo la lluvia
o bajo los relámpagos estériles
hay miles de ojos que nos siguen
miles de oídos que nos escuchan
hay buenos tangos con su mansedumbre
jazz con su escándalo de baterías
qué vamos a hacer / somos pasajeros
de una vida que pasa y no perdona
pero seremos nada / sólo eso
cuando esta vida que ahora pasa
ya no pase.
Hasta pronto...
viernes, 24 de abril de 2009
Perdida.
A veces nos sentimos perdidos... No sabemos cómo ni por qué hemos llegado al punto en el que nos encontramos. Sólo sabemos, que nada tiene sentido y que da igual lo que hagamos o a dónde vayamos, porque nos sentimos desorientados en cualquier lugar.
A veces necesitamos darnos cuenta de que no estamos siguiendo el camino correcto para poder empezar de nuevo.
Sin embargo conseguir eso es difícil... No basta con dejarnos llevar día tras día sin pensar siquiera si lo que hacemos, lo queremos para nosotros mismos es seguir con esa rutina que nos arrastra.
Por eso creo en los cambios. Porque ayudan a encontrarse.
Sólo a veces.
Ayudan a que nos demos cuenta de que nos habíamos perdido, de que necesitábamos algo nuevo, algo que llenase el sinsentido que nosotros mismos habíamos creado. Muchas veces me planteo el futuro que voy eligiendo...
Y cuando miro hacia delante me asusto.
A veces necesitamos darnos cuenta de que no estamos siguiendo el camino correcto para poder empezar de nuevo.
Sin embargo conseguir eso es difícil... No basta con dejarnos llevar día tras día sin pensar siquiera si lo que hacemos, lo queremos para nosotros mismos es seguir con esa rutina que nos arrastra.
Por eso creo en los cambios. Porque ayudan a encontrarse.
Sólo a veces.
Ayudan a que nos demos cuenta de que nos habíamos perdido, de que necesitábamos algo nuevo, algo que llenase el sinsentido que nosotros mismos habíamos creado. Muchas veces me planteo el futuro que voy eligiendo...
Y cuando miro hacia delante me asusto.
jueves, 16 de abril de 2009
No conocí el país.
de donde tú llegabas:
lo busqué en cada mapa
pero no figuraba.
Por eso, al ver tus ojos
ya me lo imaginaba
con un río celeste
oleando en sus montañas
(¿Fue el río el que te puso
de agua la mirada
y esa manera dulce
de apoyarla en la nada?)
No conocí el país
de donde tú llegabas:
por eso, al oír tu risa
yo me lo dibujaba
con una torre alta,
henchida de campanas.
(¿Fue allí donde aprendiste
a alzar la carcajada
y ese modo de darla
sonora, larga, clara?)
No conocí el país
de donde tú llegabas.
Toqué tu piel y dije:
-Viene de donde se ama.
Por eso fui tu amiga:
de puro equivocada
que hoy sé que no había río,
ni torre, ni campanas...
Fuiste un sueño apenas
y era yo quién soñaba.
Tan sólo había tu pecho
con la puerta cerrada,
sin rincón de caricias,
sin paloma nidada,
sin lugar para un beso,
sin luces, ni guitarras.
Por eso no podías
sentir que me hacías falta
ni beber poco a poco
el color de mis lágrimas.
Por eso no podías
atarte a mis palabras,
la mitad, entre risas
y la otra, lloradas.
En vano tantos versos:
mi silencio extrañabas.
Por eso, sin siquiera
decirme qué pasaba
en un día cualquiera
me dejaste olvidada.
Qué triste es despedirte,
pasajero de mi alma...
Tu recuerdo me sigue
como un pájaro en llamas.
No podías quererme.
Hoy lo entiendo y me daña
pero sé que es la vida
la que anuda o separa.
No conocí el país
del que te despegabas
ni tampoco tú el mio,
coloreado de infancia.
¿A quién culpar entonces
de estas cosas que pasan?
Me llevo mi solecito
le sobra a esta nevada.
Mi última muñeca
mira y no entiende nada.
Mi última inocencia
es lágrima de almohada.
Yo apago los reproches
como apago mi lámpara
mientras una certeza
se enciende en madrugada:
No pudiste quererme.
Eso es todo. Qué lástima.
Elsa Bornemann
Una y otra vez vuelve a repetirse el mismo cuento.
Necesito que alguna vez salga bien.
Ojalá sea pronto.
Ojalá deje de doler.
Mientras tanto me pego el corazón.
Todo pasa.
Espero que también pases tú.
lunes, 6 de abril de 2009
Trocito de alma
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